Nouadhibou

dsc_4601.jpgNos levantamos antes del amanecer y partimos en dirección Nouadhibou tras un ligerísimo desayuno compuesto por té y galletas. Tras cuatro horas de travesía bajo el insistente sol del desierto llegamos a una zona llena de minas que nos indica la cercanía del paso fronterizo. En media hora nos tramitan los papeles en la zona marroquí, para cruzar la mítica tierra de nadie, tres kilómetros de piedra y arena rodeados de minas y coches que se quedaron a medio camino entre las dos fronteras.

img_4542.jpgimg_4541.jpg img_4565.jpg
El puesto mauritano consiste en una chavola de madera llena de moscas de aspecto siniestro. La actitud de los policías tampoco ayuda a tranquilizar el ambiente. No tardamos mucho en realizar los trámites de entrada al país, pero en el camino nos ventilan 25 euros. 15 en concepto de seguro para el coche y 10 directamente choriceados por soldados mauritanos. Tras pasar por varios controles militares y policiales donde nos piden sobornos (”presents” o “cadeau”) conseguimos llegar a Nouadhibou. De todos los controles sólo lo pasamos mal en uno de ellos. El soldado con más cara dura que hemos conocido en la vida registra el coche en busca de regalos, pero la destreza de Yeray (haciéndose el loco) y la poca elegancia de los gorros-souvenir de Fuerteventura que nos regaló Jota, el primo de Tony, impiden que se salga con la suya. Contactamos con Andrés (un amigo de Yeray que trabaja en la ciudad) y vamos a su encuentro en un cementerio de barcos donde está pescando con Mamito, un amable saharahui mauritano de carácter afable. Finalmente nos dirigimos a casa de Andrés, donde nos espera Raquel, quien también trabaja en la ciudad.

img_4554.jpgimg_4563.jpgAl día siguiente nos despertamos tarde y nos dirigimos hacia una playa a la que no podemos acceder por culpa de los militares, que tienen prohibido el acceso a la zona por razones de control del contrabando (o eso dicen). Cambiamos el rumbo y finalmente alcanzamos una playa desierta (20°55′32.89″N - 17° 0′52.83″O) a bastante poca distancia de la ciudad. El sitio es precioso, y el mar está como un plato. Pasamos la mañana pescando, aunque la captura es mínima (Tony es el único capaz de sacar un pequeño choco). Por la tarde asistimos a una de las clases que imparte Andrés sobre la piscicultura del pulpo. La mayoría son mujeres, aunque parece que muchas están solo para pasar el rato. Por la noche se improvisa una fiesta con amigos occidentales de Andrés y Raquel, además de Seck, hermano de Mamito. La noche resulta muy divertida (quién nos iba a decir que beberíamos ron arehucas, cantando y bailando pachanga en un país como Mauritania).

9 Respuestas a “Nouadhibou”


  1. 1 luis Marzo 7, 2008 a las 12:00 am

    olé chicos veo que tienen acceso esporadico a internet!.gracias por contar la historia.
    Estan gosando jodíos!

    saludos desde la isla

  2. 2 ali Marzo 7, 2008 a las 9:06 am

    Mucho Animo y Fuerza.. Que sigan disfrutando y aprendiendo .. Un abrazo

  3. 3 ali Marzo 7, 2008 a las 9:09 am

    No se si se envio el comentario .. por si acaso lo repito.. Animo y Fuerza.. sigan disfrutando y aprendiendo de la aventura .. Nos dan mucha envidia a los que estamos “en la maraña” de las ciudades.. Envidia Sana claro.. Un fuerte abrazo

  4. 4 Elena Marzo 7, 2008 a las 9:01 pm

    Hola niños:
    me encanta vuestro blog y saber de vosotros. Ya veo que no todo os está saliendo perfecto, pero supongo que con eso contabais ya… sabiais que iba a ser una aventura.
    Espero que no tengais mas contratiempos y que acabe el marcador con un Desierto 1, Nómadas 8.
    Besos

  5. 5 Meri Marzo 7, 2008 a las 9:34 pm

    Hola, Pablo. Casi siento la arena en la cara de leer tus notas. Por aquí no hace ese calorcito, el invierno está dando sus últimas boqueadas, con días agradables y luminosos y noches frías. Veo que cada día es una experiencia. Os deseo mucha suerte y, como diría mi padre, no te fíes “ni de tu padre” (valga la redundancia). El llevar tantos años viviendo en tierra con reminiscencias africanas me ha hecho aprender que las sonrisas y buenas palabras no siempre esconden buenas intenciones y altruísmo. Muchos besos. Meri

  6. 6 cristina Marzo 8, 2008 a las 11:15 am

    Hola pablo, sigo vuestra aventura desde vuestro blog. No sé si esto funciona ¿cero visitas? (dice)y eso que Alicia y yo os escribimos hace unos días.Como no tenía ni idea, lo leí todo al revés. Ya he caido en la cuenta. Je, je.Aunque estamos un poco lejos, si necesitais álgo, decidlo, ¿vale?Un abrazo enorme a los tres y mucha suerte en todo.Cristina.

  7. 7 Rayco Marzo 9, 2008 a las 9:59 am

    Que buena manera de comenzar un día!. Saludos desde Colonia

  8. 8 Bencomo Marzo 11, 2008 a las 9:31 pm

    Increíble!! Se me cae la baba al leer estas lineas. Y acabáis de empezar la aventura Africana. Que fuerte debe ser descubrir un mundo nuevo a tan pocos kilómetros de donde vivimos. Imposible de imaginar para los que estamos en este lado del mundo. No me quiero ni imaginar lo que sintieron los primeros europeos que pisaron ese continente muchos siglos atrás. Por cierto ¿Habéis empezado a grabar ya? Estoy deseando ver esas imágenes.

    Suerte hijos míos a cuidarse y a hacer las cosas bien y con cabeza.
    Un besote brotherniano, te quiero mucho.

    P.D. Ha ganado Zapatito las elecciones. 4 años más de izquierda.

    Ciao bambinosss

  9. 9 Tono Marzo 13, 2008 a las 7:18 pm

    Benco, tu tambien sabes lo que es decubrir un mundo nuevo! seguro que lo que sintieron los primeros europeos al descubrir america se parece a lo que sentiste tu cuando descubriste chueca…lo siento, tenia que hacer la gracia.

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