La atención médica en Colibantang (por Pablo)

El otro día, en Colibantang, Ibrahima se empeñó en regalarnos unas pulseras de metal con nuestros nombres inscritos. Para ello fuimos a la casa de un herrero muy cerca de donde nos estabamos quedando. Cuando entramos y comenzamos el protocolario saludo a todo el mundo nos quedamos atónitos viendo el brazo completamente quemado de una niña que no tendría más de tres años. Desde el codo hasta los dedos la quemada, una de las más feas que he visto en mi vida, mostraba la carne completamente chamuscada, y en los bordes se veían las manchas de pus que rodeaban la herida. Estaba llena de tierra y porquería, aunque debo reconocer que la niña no se quejaba. Nos contaron que hacía cinco días que tenía el brazo así, y aunque no pregunté, creo que fue porque cayó sobre las brasas que utilizan para trabajar el metal.

Sé que no tengo conocimientos para saber qué se debía hacer. Me dijeron que no existe centro de salud en el pueblo, y que el más cercano está a tres kilómetros de distancia. Días después nos enteraríamos que aquí sí te atienden gratuitamente, pero los medicamentos, en el caso de que los haya, lo pagas de tu propio bolsillo. Pudimos visitar el centro médico de Maka, y debo reconocer que estaba bien; había personal médico e incluso tuvimos la suerte de ver a un recién nacido. Aunque por una parte sabíamos que poco podíamos hacer no pudimos evitar acudir a nuestro propio botiquín para limpiar la herida, desinfectarla y aplicar una pomada para quemaduras graves. Durante el siguiente día acudimos en tres ocasiones para realizar las curas, pero sinceramente, creo que ya era demasiado tarde para evitar la infección. Ahí se quedó la niña, no sabemos que suerte correrá. Por supuesto nos pidieron medicamentos (que no les dimos) y desde entonces varias personas acudieron a nosotros en busca de atención pero sobretodo de medicamentos (comprimidos). Un viejo con artritis, una niña con una herida bastante bien cerrada en la pierna e incluso una niña pequeña que sangraba por los genitales. Les explicamos que no eramos médicos ni enfermeros, y que no sabíamos qué hacer.

De esta experiencia me quedan varias sensaciones bastante contradictorias. Por un lado me parece horrible que la vieja ambulancia que hay en Maka (el pueblo con centro médico situado a 3 kilómetros) no se desplace hasta aquí para poder realizar las pertinentes curas que esa niña requería. Por otro lado no entiendo porqué no llevan a la niña en brazos hasta ahí. Son sólo 30 minutos de camino, y en el pueblo hay carros de caballos e incluso he visto alguna moto. No comprendo porqué no se organizan entre ellos para mejorar las condiciones de vida, en vez de esperar ayuda externa, ya sea gubernamental o de cooperación internacional. Nos pidieron que denunciáramos la situación del pueblo a ver si alguna organización de ayuda al desarrollo se interesaba y montaba un centro médico. También siento que contínuamente se quejan de la falta de medios como el principal problema, pero muchas veces no denuncian con la misma intensidad la falta de formación, por ejemplo, en el uso responsable de los medicamentos. No es culpa de ellos, pero los pocos que sí tienen formación podrían organizarse y compartir esos conocimientos para mejorar las condiciones de vida de los que viven aquí. Todos quieren medicamentos, estén enfermos o no. Podíamos haberles dejado lo que quedada de la pomada para quemaduras, pero sinceramente, no sabíamos qué uso le darían.

Esperamos de corazón que la niña pueda salir adelante, aunque creo que si tiene una infección necesitará antibióticos, y no se los van a dar. Ojalá sea lo suficientemente fuerte como para superar una situación así.

9 Respuestas a “La atención médica en Colibantang (por Pablo)”


  1. 1 Ana Alonso Marzo 31, 2008 a las 10:44 am

    Impresiona ver las cosas cara a cara, y eso es lo importante. Las cifras, sólo son cifras, pero sirven para ubicar la realidad. La salud de las personas depende del desarrollo económico, la educación y los servicios sanitarios, probablemente en este orden. Hace más una buena nutrición que todas las medicinas del mundo. Pero la percepción de quien sufre un problema de salud no es esa. Si tienes una quemadura o un dolor lo que necesitas en ese momento es que te alivien y normalmente el alivio va de la mano de un tratamiento. Senegal está entre los teinta países más pobres del mundo, aunque mejor que la mayoría de los de su zona. La expectativa de vida es de 58.9 años (en Mali es de 48.64), y está en peor situación la educación que la sanidad. Por eso lo más importante, a mi juicio, es que los gobiernos de los países desarrollados se involucren en un plan de desarrollo económico para estos países, en lugar de continuar dejando una herencia de corrupción y pasividad, que es más favorable a sus negocios. Eso no quita ningún valor a las ayudas puntuales que muy importantes porque cada persona tiene un nombre y una vida. Así es como yo lo veo, aunque puedo estar equivocada. Creoque con vuestros relatos e impresiones ayudaís a que los que no estamos ahí a que esas cifras que leemos en los periódicos tengan rostro.

  2. 2 luis Marzo 31, 2008 a las 2:02 pm

    Puede parecer contradictorio pero la perdida de la voluntad es, en mi opinión, un mal común en nuestras sociedades -cada día mas fundidas e relacionadas entre si-. No imagino cuantas veces esa sensación que describes habrá sentido alguien alla, cuantas veces el horror repetido.

    Quizás el mismo número de anuncios que se emiten en un día por la televisión, quizás es la misma estrategia de machaqueo -comprar aquí y morir allí. Perder el alma primero, y la vida después- a la que nos vemos empujados sin saber bien por qué.

  3. 3 nancy Marzo 31, 2008 a las 3:27 pm

    Hola Pablo,me acabo de leer lo que cuentas sobre lanina de tres anos,que sufre una quemadura en uno de sus brazos,te juro que me he quedado super impresionada con esta historia,pero es duro para ti y para los que estuvieron contigo en ese momento ver tanto abandono y segun tu cuentas hay un lugar medico a 3 km de ese sitio donde vive la pequena y me pregunto Donde estan sus padres?xq dices que la atencion medica es gratis.Yo se que vivemos un una sociedad donde el mal llamdo primer mundo se gasta millones de dollares en anuncios para cualquier producto en lugar de enviar una buena ayuda humanitaria a esos lugares del continente africano que cada dia son mas pobres que el resto del mundo,pero realmente no vivmos en una sociedad perfecta y hay que continuar viendo cosas desagradables para nosotros,pero les digo que sigan fuertes y teniendo mucho mas aventuras y experiencias nuevas.Suerte desde Londres les desea una seguidora.

  4. 4 Miguel Cabral Marzo 31, 2008 a las 6:24 pm

    No quiero ser un pretencioso, pero no pude evitar escribir ésto cuando leí la crónica de Pablo.
    Creo que con este blog están haciendo que este viaje tenga una utilidad que va mas allá de una mera experiencia personal, ya que nos están acercando a la realidad de personas, que como dice Ana nos son presentadas como cifras o números, de una manera humana y sentida.
    Un abrazo.

    Me hablaron de una niña chica con el brazo quemado,
    que no lloraba y aguantaba el sufrimiento.
    Me hablaron de una niña chica con el brazo quemado,
    que no tenía antibióticos para aliviar lo que ocultaban sus ojos secos.
    Me hablaron de una niña chica con el brazo quemado,
    e infectado por la desidia de los suyos y los ajenos, que observan su desgracia desde pantallas, al otro lado del océano.
    Me hablaron de una niña chica con el brazo quemado,
    a mí, que lloraba porque no me podía hacer en el brazo el tatuaje que
    anhelo.
    Me hablaron de una niña chica con el brazo quemado,
    que no escuchaba las sirenas de ambulancias que invaden la noche de estas ciudades con molestos ecos.
    Me hablaron de una niña chica con un brazo quemado,
    deseosa de los antibiótico que adulteran las drogas que cada noche me meto.
    Me hablaron de una niña chica con el brazo quemado,
    tan chica que quizás no sepa que puede perderlo.
    Me hablaron de un niña chica con el brazo quemado,
    y lo peor es que por mucho que me indigne, me cabree y escriba esto,
    yo sigo aquí quieto,
    mientras ella sigue con un brazo quemado,
    y su brazo amenaza con ser pasto del recuerdo.

  5. 5 Nayra Marzo 31, 2008 a las 6:26 pm

    Hola a todos…
    Me quedo de piedra con vuestras historias y me traslado a esas dunas, de alguna manera. Gracias por compartir con los que estamos en nuestro cómodo sofá las realidades de esos mundos de arena y sol. Gracias por sacarnos de nuestra rutina y darnos una ducha de realidad. Me dais mucha envidia -sana- y creo que vais a volver llenos de vida, con imágenes en la retina y experiencias en la memoria que nada podrá borrar. Disfrutadlo. Pablo, cuídate especialmente, mi niño!
    Un besito.

  6. 6 Miguel Cabral Marzo 31, 2008 a las 8:18 pm

    Me he dado cuenta de que lo que les mandé está lleno de faltas de ortografía y que cifras y números es lo mismo. En fin.. que le vamos a hacer. Otro abrazo.

  7. 7 Angela madre de Yeray Marzo 31, 2008 a las 8:54 pm

    Hola Yeray soy tu madre:

    He bajado hoy de Santa Cristina desesperada por entrar en el blog, tu padre y yo somos adictos, pues hemos comprobado que la juventud, aparte de cubatas tienen algo más dentro. Me emociono con los comentarios que escriben y les escriben. Ha sido un acierto lo del blog, pues nos hacen compartir sus emociones y aventuras, que como sabes me dan envidia. En Mali se complicará, aún más si cabe, la situación, por lo que les pido a los tres que, se cuiden mucho y tengan un poco de picardía, para salvar como hasta ahora las complicaciones. Aunque me den envidia, no veo el día de volverles a ver. Tu padre tiene en el PC, las fotos de la despedida en el muelle, y las vemos de vez en cuando para recordarles, con la ilusión que tenían cuando partieron. Sé que a la vuelta vendrán cambiados, no por el moreno y pelo corto, sino llenos de experiencias y recuerdos.

    Tu madre que te quiere.

    P.D. Recuerdo para Pablo y Tony (Abrazo triple)

  8. 8 Ricardo padre de Yeray Marzo 31, 2008 a las 9:10 pm

    Hola Yeray soy tu padre:

    Ratifico todo lo que ha dicho tu madre. Que triste la historia de Pablo sobre la niña, también me ha emocionado la poesía que escribe Miguel Cabral, muy sentida y profunda. Nos están haciendo compartir, todas las situaciones emotivas, y tal vez cambiarnos el chic. Les deseo que sigan disfrutando de esta experiencia inolvidable, ánimo y, comos les dice Hunfrys, mucha mierda.

    Te quiere, tu padre.

    Le mando recuerdos a Pablo y Tony, que cuando vuelvan, están, invitados a un asadero en Santa Cristina.

    P.D. La madrugada del Domingo, se adelantó el reloj de las 2h a las 3h.

  9. 9 chapi Abril 4, 2008 a las 9:26 am

    SI señores, estoy de acuerdo con la madre de Yeray. EN Mali no hay que dejar nada al azar, todo tiene que estar bien atado y siempre tienen que tener un plan B, por si falla algo en el plan principal. O sea que ándense con ojo, piensen que tienen que cubrirse las espaldas y que aún así no es suficiente y deben tenern ojos en la nuca. Esto es lo que siempre hice en Venezuela a partir de que nos robaron en una playa perdida en un día de surf apoteosico. Nos dejaron solo las tablas y el coche y se llevaron hasta las llaves de este. Nos tuvieron con el corazón en un puño apuntados por pistolas preparadas por ellos (chopos) y otras automaticas cortas que parecian de mentira. Desde ese día por mas que fuésemos una pandilla aprendí que quien te cuida eres tu y que hay momentos en que no se puede pecar de ingenuos o de relajados.
    Les deseo lo mejor en Mali.
    Un abrazo
    Chapi

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