Tubabu cadeau (por Pablo)

Una cosa que no deja de sorprenderme de nuestro viaje por el África Occidental ha sido el haber escuchado miles de veces la palabra “cadeau”. Significa regalo en francés, y allá donde vamos, por muy alejados que estemos, siempre resuena en nuestros oídos. El regreso de Bamako a Saint Louis ya ha sido la gota que rebosa el vaso. En los pueblos más perdidos de nuestro viaje los niños salían gritando como posesos esa maldita palabra, y ya no sabíamos qué hacer. Mi rabia no va hacia los niños, ni muchísimo menos, pero sí hacia las personas que han creado esta situación. Aquellos turistas que se llenan los bolsillos de caramelos, bolígrafos y monedas para dar a los niños en busca de no sé qué. Compran sonrisas, o compran fotos que luego enseñarán en su hogar, a sus familiares de barrigas llenas y pieles rosadas. Me recuerdan a la mafia, que siempre es generosa sobornando a sus allegados con regalos para tenerlos contentos, para comprar su lealtad. Es una cultura demencial, que crea tendencias cuyo riesgo resulta difícil de calibrar.

Me da pena porque en cierta medida sientes que les robas su dignidad. Ellos estoy seguro que antes no eran así, no acudían al tubab (wolof), tubabo (mandinga), tubabu (bambara) o tubaco (fulah) en busca de presentes, rogando que los que tienen den a los que no. Casi siempre son los niños, pero también lo hemos visto en adultos y mujeres. En un anciano jamás. Incluso aunque no pares los niños se abalanzan sobre el coche, gritando con toda su alma por un cadeau que yo no les daré.

Pido a los que vengan a estos países, y esto es una reflexión personal, que si quieren ayudar a estos niños le den los bolígrafos a las escuelas, y el dinero a aquellas organizaciones que luchan cada día por darles un futuro mejor. Los caramelos mejor se los guardan. Mejor un saco de arroz. Quizás así no consigan esa sonrisa, o esa foto, pero no les meterán la costumbre de mendigar. Y si realmente quieren ayudar, entonces exijan a su gobierno occidental que no esquilme los recursos de estos países, y que sus productos puedan acceder al mercado internacional en unas condiciones justas. Acaben con la Organización Mundial del Comercio, o con el Banco Mundial. Juntémonos todos y saquemos el dinero de nuestras cuentas de bancos todos a la vez. Quizás así podamos cambiar algunas cosas. La lucha está en nuestras propias casas, en nuestros propios barrios, en nuestros propios países. Aquí lo que debemos hacer es dejarles en paz (por ejemplo no vendiendo armas a los señores de la guerra, o  permitiendo que vengan a los lugares donde pueden trabajar sin trabas). Como bien decía Eduardo Galeano en el documental “Voces contra la Globalización”, los cinco países que deciden la guerra (los cinco con capacidad de veto en la ONU: EEUU, Rusia, Gran Bretaña, Francia y China) son los cinco mayores exportadores de armas del mundo. Aquellos que hacen el negocio de la guerra deciden qué guerra es legal. Pero no nos engañemos, porque ni las personas pueden ser “ilegales” ni las guerras “legales”. Lo que sí pueden ser las personas son hipócritas, y las guerras siempre serán un fracaso de toda la humanidad.  

7 Respuestas a “Tubabu cadeau (por Pablo)”


  1. 1 Tono Abril 9, 2008 a las 1:46 am

    Pablo, la Organización Mundial del Comercio representa a los países pobres tanto como a los ricos y lleva literalmente años organizando rondas de negociaciones y presionando a los países ricos para que eliminen los aranceles que les imponen a los productos agrícolas de los países pobres. La razón por la que el gobierno de un país rico no elimina estos aranceles consiste en que si lo intentasen hacer a la mañana siguiente todos los agricultores del país rico organizan una enorme marcha en la capital delante del ministerio de agricultura. El gobierno, que por supuesto es el encargado de protegerles de la competencia exterior (según su punto de vista), queda en el punto de mira de la opinión pública y el partido de la oposición (ese tipo de marchas las vi en Madrid mil veces con motivo de las subvenciones de la UE). Te pongo un ejemplo que nos afecta de lleno ¿Esta la sociedad canaria de acuerdo en reducir el nivel de vida del productor de plátano canario reduciendo el arancel europeo en beneficio del productor colombiano o ecuatoriano? La mayoría de los canarios, estoy seguro, que diría que no. Conclusión: no son los gobiernos los que esquilman a estos países. Somos todos nosotros, que nos negamos a competir con los países pobres en justa y plena igualdad por miedo a perder un ápice de nuestro nivel de vida.

  2. 2 tony Abril 9, 2008 a las 8:08 am

    Estoy de acuerdo contigo, Tono. El problema es, bajo mi punto de vista, la desinformación. Una sociedad formada e informada, y sobre todo no sedada por el contenido apestoso de los medios de masas no permitiría desigualdades sociales tan descaradas y evidentes, aunque ello supusiera la pérdida de algunos de nuestros “privilegios” y de nuestra posición dominante.
    Los cambios no pasan por equilibrar la balanza con tres leyes. La balanza la tenemos que equilibrar nosotros, cada uno con nuestro grano de arena. Lo difícil es convencer a todo el mundo para que ponga el suyo.

    Abrazos.

  3. 3 Pablo Abril 9, 2008 a las 8:42 am

    Estimado Tono. Gracias por tu opinión, pero yo creo que los resultados de las rondas de negociaciones de la Organización Mundial del Comercio hablan por si mismas: cero. Siempre que se juntan a negociar, finalmente no se llega a ningún acuerdo, salvo los famosos Tratados de Libre Comercio, los cuales siempre imponen la posición del más fuerte sobre el más débil. Que yo sepa, y no estoy muy versado en el tema, siempre se aplazan los acuerdos. Creo que ese tipo de rondas lo que hacen es ofrecer una imagen falsa del intento de los países ricos para alcanzar un comercio más justo, pero realmente no se acaba votando nunca. Se supone que es una organización democrática, pero en la práctica no ayuda al desarrollo de la economía mundial, sino al desarrollo de las economías industrializadas frente a las que no lo son. De todas formas es una opinión personal y puedo estar equivocado.

    Por otro lado, el ejemplo que me pones me parece muy bueno, pero precisamente he dicho que si queremos ayudar debemos proponer eso a nuestros gobiernos. Ya sé que los agricultores cortarían la cabeza a los gobiernos si acaban con las ayudas, pero yo no he dicho que sea fácil, ni que ayudar no suponga renunciar. No se trata de que los países pobres alcancen el nivel de vida de los países ricos, porque eso sería insostenible. Se trata de equilibrar. Hablo de un mercado justo, no de un mercado perfecto donde todos los recursos estén bien empleados.

    Si quitaran la subvenciones a los plátanos, probablemente otros mercados podrían competir en condiciones de igualdad. No es una opción fácil, pero es una opinión. Creo que el mundo de las “naciones” está acabándose, y ahora mismo estamos en el mundo de las grandes corporaciones multinacionales que no miran en clave nacional. Por lo tanto debemos empezar a tener una conciencia global y no barrer siempre para casa. ¿Porqué ayudar con el dinero recaudado a un agricultor canario en perjuicio de uno guatemalteco?.

    Los gobiernos “ejercen” el poder ejecutivo en una democracia. Si son elegidos tienen la legitimidad de decidir. Por eso digo que son los gobiernos, porque la democracia deja que unos pocos decidan sobre todos, pero también asume que la responsabilidad de esas acciones corresponde al gobierno, y no a los ciudadanos. Éstos se pueden equivocar en su voto (me vienen a la mente las últimas elecciones que ganó el PP y luego la guerra en la que metió al país), pero la responsabilidad final es de los gobiernos. No digo que sea el mejor sistema, sino que nuestra democracia funciona así. “El poder no se tiene, se ejerce”.

  4. 4 luis Abril 9, 2008 a las 4:41 pm

    Si los que dicen querer el libre comercio tan solo lo permitieran perderían todo su poder.
    El problema es que están acojonados de imaginarse lo que pasaría si un producto orgánico, realizado con mano de obra local -y en condiciones justas- pudiera competir con nuestra mortal agricultura de pesticidas y máquinas.
    Aquí y allí podemos hacer algo. Nuestra agricultura extensiva camina hacia la sostenibilidad -por las personas desde luego, no por las políticas- y la agricultura atacada en terceros países se acerca a la competitividad de la máquina manteniendo la cohesión social y la cultura.
    ¿Qué necesidad de regalar arroz donde ya crece desde hace mil años?. Es una cuestión, sin lugar a dudas de información. Y gracias al rumbo que toma el mundo, la información esta destinada a circular libremente en una sociedad de seres libres.

  5. 5 Káhina Abril 10, 2008 a las 10:30 am

    ¿Por qué interpretamos el mundo en claves económicas (libre comercio) o educativas? ¿No pecamos de eurocentristas duros de oido al creer que la llave de la solución del Mundo se encuentra en las claves del progreso,
    del desarrollo,
    capitalista,
    occidental,
    de los últimos 3 siglos?
    “Comercio versus información”.
    (si estas han sido las bazas del capitalismo, ¿no perpetuaríamos con ellas la desigualdad intrínseca del mismo?)

    De una parte no confío en absoluto en la supuesta representabilidad de los intereses de los países empobrecidos en la OMC, y mucho menos en que las intensiones de libre comercio que proclama desde los acuerdos de Bretton Woods se las autoapliquen sus propios ideólogos. Es un absurdo, pues pondrían en peligro la acumulación de riquezas, y con ello su propia existencia. No lo harán (ellos no, pero se las impondrán a aquellos gobiernos de países que no tengan poder para negarse).

    Por otra, dudo de todos aquellos que van a educar a los pobres. ¡Ahora resultará que quien no alcanza el bienestar es porque es un maleducado! Sospecho que la mayoría de los conocimientos y concepciones que nos hacemos del mundo, no provienen de la información recibida, sino de la influencia de la situación vivida.

    Me pregunto si no hay una tercera via, una en cuyo eje se encuentre la conciencia consciente: ¿quién soy yo, qué deseo, qué me duele? ¿quienes fueron mis abuelos y qué alternativas de vida ha habido en este entorno? ¿quines son mis vecinos, cuáles son sus deseos y sus dolores?.
    Káhina: por una autogestión comunitaria de nuestra situación de vida, de los intercambios y de la propia cultura (que no es lo mismo que la educación).

    Un abrazo fuerte, y gracias por compartir su viaje, está siendo provechoso para todos.

    P.D.: todos tenemos que participar en el cambio, pero no nos engañemos: los empresarios tienen más reservas de granos de arena.

  6. 6 Pablo Abril 10, 2008 a las 4:16 pm

    El mundo se interpreta desde mil puntos de vista distintos, y algunos de ellos son en clave económica. No creo que economía o comercio sean sinónimos de capitalismo, al igual que caridad no lo es del cristianismo. La autogestión comunitaria es un sistema que implica un intercambio de bienes y recursos, por lo tanto, es un tipo de economía. Tampoco creo que la desinformación se haya apropiado del término información, que significa formar desde dentro. Otra cosa es el mal uso que se hace del mismo.

    Reconozco que el sistema mundial de intercambio de bienes y recursos es una enorme mole que solo responde a intereses y pasa por encima de las personas, pero eso no implica que debamos renunciar a transformar la realidad que nos rodea. Incluso compartir es un tipo de economía. Por otro lado sí es verdad que la visión eurocentrista está ahí, igual que la afrocentrista está aquí. Interpretamos el mundo en función de nuestras experiencias e ideas, y manifestamos a los demás nuestra opinión porque somos seres sociales. Cuando hablamos de formación (que no educación) creo que pretendemos establecer un sistema de compartición, porque compartir no solo implica dar y recibir entes materiales, sino sobretodo conocimientos. Puedo estar equivocado, pero compartiendo mi visión del mundo precisamente la expongo a la necesaria crítica que me mostrará mis errores, mis fallos de cálculo y me dará las claves para cambiar. La vida es dinámica, un río que fluye, al igual que las palabras. Los símbolos no significan una sola cosa, sino que depende de nuestra manera de interpretarlos.

    Me ha encantado tu conclusión, esa tercera, o cuarta o quinta vía que ofrece una visión cuanto menos novedosa. Si estás atravesando el desierto más te vale asumir tu situación, no vayas a pensar que el espejismo que se forma delante de tus ojos es tu destino, pero cierto es que tampoco hay que pensar que las cosas son como son.

    Mil besos y gracias por tu comentario Kahi. Me ha encantado.


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