Llorar por dentro, una vez más (por Pablo)

Anoche salí hacia un almacén situado en la isla de Saint Louis en busca de cervezas para celebrar al día siguiente el cumpleaños de Tony. Cuando volvía pasé un segundo por la panadería en la que solemos comprar pan cuando estamos por aquí (consejo que nos dió Marie, ex-administradora de Médicos del Mundo, cuando vinimos el año pasado). Está situada enfrente del hotel La Residence, uno de los más lujoso de toda la isla. Como siempre hay turistas, las calle está llena de talibés y demás niños de la calle, que se lanzan sobre la gente que pasa en busca de dinero, regalos o simplemente un trozo de pan. Sus ropas suelen estar rasgadas, sus pieles repletas de roña y sus miradas se clavan sobre tus ojos. Sientes como sus pequeñas manos tiran de tu ropa para que les prestes un poco de atención.

Ayer volví a sentir, una vez más, ese tirón, y mientras lanzaba mi automatizado “dedet” (”no” en wolof) vi la cara inflada a hostias de un niño que reclamaba mi atención. Casi no se le veían los ojos, y tenía un enorme flemón en su mejilla izquierda. Me señaló sus heridas, y me dijo “coeur” (corazón en francés), mientras con una mano extendía su mano y con la otra sostenía su pecho. Lo miré unos segundos, giré y me fui con dos barras de pan por las que pagué 280 francos. Y por enésima vez, llore por dentro, porque ya casi ni me acuerdo de cómo se hace por fuera.

Anoche soñé con él, pero en mi sueño compartí el pan que anoche no le quise dar.

4 Respuestas a “Llorar por dentro, una vez más (por Pablo)”


  1. 1 tony Abril 11, 2008 a las 10:07 am

    Sabes bien lo que pasa cuando das pan a un niño de la calle en Saint Louis. Aparecen otros veinte de la nada y se pelean entre ellos para conseguir un trozo. Por eso repartir se convierte casi en un acto de cobardía que se hace a escondidas. Se reparte como quien hace algo malo, mirando a tu alrededor por si aparecen más niños hambrientos.

    Una cosa hemos aprendido… uno sólo no puede dar de comer a todos los niños de la calle.

  2. 2 Nayra Abril 11, 2008 a las 1:03 pm

    Te lo dije anoche, mientras yo no podía parar de llorar por lo que acababa de escribir en mi blog -recuerdos-. No pasa nada porque esas lágrimas tarden un poquito en salir, si se demoran un mes, no te ahogarán por dentro. Yo te estoy esperando con los brazos abiertos, para recoger tus lágrimas cuando realmente puedas llorarlas. Te mando mucha fuerza y mucho amor.

  3. 3 chapi Abril 11, 2008 a las 8:33 pm

    Vaya historia. Me imagino en ella y lo paso mal, sobre todo ahora que me siento padre si aún serlo.
    Si puedes y quieres, corrige la palabra “cœur” que se pronuncia /co:r/ con la “o” alargada. Al final nunca les di unas clases de francés con tanto ajetreo.

    Saludos

    P.D: Feliz cumpleaños Toné. Mis mejores deseos. TOmate una cervesita local a mi salud, la de Joëlle y Naïma.

  4. 4 luis Abril 14, 2008 a las 9:00 pm

    Pan, no dinero ni regalos. Pan.
    Que horror señores.
    Por el amor de dios.
    Pan.

Escribe un comentario