Después de la cena del día de llegada a Bamako, capital de Malí, comenzó el final de mi viaje por tierras africanas. Me desperté a la una de la madrugada con 38.4°C de temperatura corporal (interna 38.9°C). Me había subido en apenas 3horas de sueño. Cuando intentaba salir de nuestra acogedora cabaña maliense para refrescarme, a esas horas de la noche rondaba los 30°C, mis dos compis se despertaron. Rápidamente me tomaron la temperatura y quedándose bastante acojonados por el peligro inminente de malaria me ayudaron a pasar el mal trago. Se sucedieron diarreas y sobretodo un mal cuerpo muy desagradable. A la mañana siguiente la temperatura comenzó a bajar después de un chute de paracetamol. Pero las sospechas se hacían latentes y sólo después de la llamada a una amiga de Medicos del Mundo en Saint Louis (gracias Sandra) supimos donde acudir en la capital del cuarto país más pobre del mundo. Rápidamente llegamos a un hospital para gente adinerada y expatriados que trabajan en la cooperacion internacional, es decir para blancos y para ricos. Despues de 40 minutos de viaje en coche a casi 40°C, mi presión arterial estaba en 9/6 y la fiebre en 38.9°C; para los profanos de las medicina: me estaba muriendo. Y casi me desmayo en la recepcion del hospital. Allhamdoullillah me ingresaron inmediatamente en una habitación para mí sólo, con aire acondicionado y televisión (ni yo me lo creia), aunque eso sí, lleno de mosquitos cargaditos de malaria. Después de una buena entubada; pruebas de sangre y heces, y algún vómito que otro me empecé a recuperar. Por fin llegaron los resultados de los análisis y… no tengo malaria ni ninguna super-enfermedad tropical de esas que son muy malas; aunque eso sí, tengo una infección bacteriana potente adivinen donde… sí, han acertado: en el sistema digestivo. Ya puedo avisar a mi familia para informarles y “tranquilizarles” de que no sufro nada verdaderamente grave.
Tengo dos opciones: volver a cruzar la frontera senegalesa pasando por Kayes con temperaturas que rondan los 45°C dentro de un coche petadisimo durante 8 o 9 horas al dia y 8 jornadas de viaje con posibles recaidas de fiebre, o asumir que mi viaje estaba acabado y volver en avión a casa. Evidentemente, y con mi familia muy preocupada en España, elegí la opción más prudente.
Iluso de mí creía que sería una solución cómoda. No esperé a que el médico me diera el alta y a la mañana siguiente salimos de ese foco de infecciones cagando lech… hacia el aeropuerto, con el consentimiento del doctor, claro está. Pero en mi supuesta vía rápida de escape me esperaban recaídas de fiebre, retrasos en aeropuertos africanos, un calor insoportable, estafadores haciéndose pasar por empleados del aeropuerto, agencias falsas de viajes, soledad y todo eso haciendo una escala en Dakar y sin billete para Las Palmas. Por suerte mi padre estaba siempre al otro lado del teléfono ayudándome en todo momento, con las gestiones de los billetes, que fue otra pequeña aventura, y sobre todo dandome animo y apoyo; cuando estas sólo y con perdón “tan jodido” eso te ayuda muchísimo. GRACIAS PADRE POR ESTAR AHÍ. Y GRACIAS TAMBIÉN A TI MADRE POR HABERME PARIDO.
A mi llegada a Dakar y después de un intento frustrado de timo que consistía en la compra de un billete falso a Canarias con idas y venidas en comunitere, en taxi autoctono (sept-place) y a pie, me puse en contacto con Moctar, El Salvador. Siento pedir prestado ese título a Jesús, pero es exactamente lo se merecía ese hombre, que junto a Madeleine me diero protección y cobijo cuando más lo necesitaba. Un pequeño descanso de media hora en su casa e intentamos salir en el vuelo de ese mismo dia, viernes, a Las Palmas. Pero fue imposible había que esperar probablemente hasta el lunes, pero que más da, podía desplomarme ahi mismo de cansancio, que estaba en buenas manos.
Gracias a Moctar y Madeleine, y Ada, primo de Moctar, que sin conocerme no dudo en ir al aeropuero y mover todos sus contactos. Esta gente no duda un instante el prestarse ayuda cuando es necesario. Quien tiene un amigo tiene todos los tesoros del mundo, el dinero se puede acabar pero los amigos estarán a tu servicio y tú al de ellos. Ese provervio no se me va a olvidar en la vida y les pido a todos que cuiden los unos de los otros que es lo único que tenemos en esta vida, la familia y los amigos, y por favor no se preocupen por el asqueroso dinero que unas veces va y otras viene. Lo triste es que tengamos que pasarlo mal para darnos cuenta. Gracias tambien a Tony y Pablo que me ayudaron tanto y demostraron ser verdaderos amigos cuando se presentó la ocasion. A los respectivos papás: estén orgullosos de ellos. Les deseo lo mejor para el regreso. Desandar el camino recorrido y reencontrarse con los amigos que hicimos durante el viaje. Que envidia!
Esta noche “In sha Allah” (Si Dios quiere) partiré desde el continente a Madrid para hacer una pequeña escala de dos horas y regresar a África, pero esta vez a mi África, a mis islas, a mi hogar. Porque uno siempre tiene un hogar, real o imaginario y a mí me toca esta vez volver a casa. Permítanme, salvando las enormes distancias que me separan de mi compadre Ulises, titular esta historia todavia sin final “Mi pequeña Odisea”.
Por otra parte enfatizar la triste ausencia de nuestro querido amigo Rubén, que no pudo acompañarnos, y que con su presencia, estoy seguro, hubiera enriquecido con creces este gran viaje. A todos los que nos han seguido por este blog/diario, o lo que sea. A la familia, amigos y los que todavia no lo son, agradecer su fidelidad y apoyo incondicional que he sentido detrás de cada letra, de cada comentario. Y espero que hayamos podido transmitirles aunque, sólo haya sido un poquito, los olores de este gran continente lleno de secretos aún por descubrir, secretos para el corazón y para la felicidad.
Pablo y Tony seguiran compartiendo sus aventuras con nosotros y a ellos les digo !!!ÁNIMO COMPAÑEROS SIGAN ADELANTE!!! Yo estaré con ustedes. No en cuerpo pero sí en alma. Y ánimo a todo el que quieran cumplir sus sueños, sean los que sean. No seas tonto sólo se vive una vez. Se fuerte y da ese paso que te separa del vacío, una vez que estés en el aire caerás por tu propio peso. Puede que el camino no sea fácil, pero sólo una cosa es segura !NO TE ARREPENTIRÁS!
NOS VEMOS PRONTO AMIGOSSSSSSSSSSSSSSSSSSS!!!!!!!!!
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