Archivos para la Categoría 'viaje'

Gracias, merci, shokran, djiere dieuf, abaraká, iniche…

Gracias Ahmed, Andrés, Raquel, Mamito, Sejk, Maylen, Sandra y todos sus compañeros de Médicos del Mundo en Saint Louis, Faye, David y Mónica, Octavio, Fernando, Antonio, Enrique y Gabriel, Rosa y Oscar, Sara, Daouda, Moctar, Madelaine, Ibrahima y toda su familia y amigos de Coulibantan, Arantza, Babacar, Jose.

Gracias Tarfaya, El Aiunn, Boudjour, Dakhla, Nouadibou, Nouakchott, Rosso, Saint Louis, Kelle, Dakar, Coulibantan, Tambacounda, Kidira, Kayes, Bamako, Kita, Matam, Diama y todo lo que hay entre ellos.

Gracias Marruecos, Sáhara Occidental, Mauritania, Senegal y Malí.

Gracias también a todos los que siguieron este blog y sobretodo a los que se atrevieron a hacer comentarios.

Gracias Feroza, nos sentimos profundamente orgullosos de ti.

Gracias Rubén por hacerlo arrancar y mucho más que eso.

Gracias padres, hermanos, novias y amigos del alma.

De parte de los tres, muchísimas gracias.

Fotos (por Pablo)

Para aquellos interesados estoy subiendo algunas de las fotos del viaje a mi web de picasa. Les adjunto el enlace por si les interesa. Poco a poco iré añadiendo nuevas fotos. Un abrazo a todos.

http://picasaweb.google.com/cadenared

El regreso a casa o las lágrimas de África

Finalmente hemos llegado a casa. En Dakhla pasamos dos noches más, donde pudimos disfrutar de las playas, además de un tradicional couscous, bocadillos de kefta y pollo y un delicioso estofado de carne de camello con cebolla y papas fritas (cortesía de nuestro amigo Ahmed). El único inconveniente de estos días de descanso fueron las pulgas, indeseables compañeras de saco durante dos noches. El día 19 salimos a las siete de la mañana hacia Tarfaya. El viaje se hizo largo, pero llegamos a nuestro destino al atardecer. Antes tuvimos tiempo de tomar unos bocadillos de kefta y pollo en El Aiunn. Acampamos a unos 20 km del pueblo de pescadores, arropados por una duna que nos protegía del viento y nos dimos el último baño en las aguas de Marruecos (Tarfaya ya es sur marroquí), a apenas 100 km de la costa canaria.

Al día siguiente nos despertamos temprano y recorrimos los últimos kilómetros continentales. La mañana estaba nublada y por primera vez en todo el viaje, una pequeña lluvia, apenas un chispeo, cayó sobre el Feroza. Parecía que África derramaba unas pocas lágrimas de despedida. A las 10 salimos con destino Fuerteventura. Tras cuatro horas de crucero y una hora y media de espera en la frontera española salimos disparados hacia Morro Jable con la esperanza de cambiar los billetes y salir esa misma tarde hacia Gran Canaria (los billetes tenían salida desde Puerto del Rosario y ningún barco salía hasta pasados dos días). Cumplimos nuestro objetivo, aunque en parte nos quedamos con pena de no haber dedicado un poco de nuestro tiempo a Fuerteventura, ya que teníamos en mente pasar dos noches de acampada si no nos cambiaban los billetes.

A las nueve y media de la noche desembarcamos en el Puerto de la Luz. Casi dos meses después de la partida, estábamos de nuevo en casa.

De Saint Louis a Dakhla y la salud del Feroza

Por supuesto no llegamos de día a Nouakchott. Al salir de Saint Louis, cuando habíamos superado los tediosos controles policiales, un siniestro ruidillo nos hizo miranos mutuamente unos instantes. El volumen se incrementó rápidamente y paramos el coche en el andén. Abrimos el capó y comenzó a salir humo de una de las correas. Apagamos el motor y la frase de Tony fue: “Me da que nos volmemos en barco desde Dakar”. En uno de los volantes de la correa de la bomba de la dirección se podía observar un trozo de metal fundido que sobresalía del mismo con un aspecto desmoralizador. Inmediatamente llamamos al mecánico que minutos antes había soldado las grietas del radiador y acudió enseguida en su moto. Su rápido diagnóstico nos tranquilizó al instante. Al parecer los cojinetes se habían quedado sin grasa. Esperamos unas horas tirados al borde de la carretera hasta que volvió con el recambio y montó la pieza. Eran las tres de la tarde y tuvimos que decidir si dábamos la vuelta para salir al día siguiente o proseguíamos el camino con la certeza de tener que conducir de noche hasta Nouakchott. Optamos por la segunda opción y nos dirigimos hacia Diama, una presa que rompe el río Senegal y hace de paso fronterizo con Mauritania. No tuvimos muchos problemas para cruzar la frontera y después de unas dos horas y media de pista de tierra alcanzamos Rosso. Todo el trayecto entre Diama y Rosso lo hicimos sin el pertinente seguro mauritano para el coche, pero en los escasos controles que encontramos no nos solicitaron el documento. Para nuestro asombro la policía mauritana se mostró bastante amable. En Rosso volvimos a recordar el agobio que causa ese lugar mientras cambiábamos euros a ouguillas y sacábamos el seguro. Ya eran las seis y media cuando comenzamos el camino a Nouakchott.

El trayecto hasta la capital mauritana pasó sin sobresaltos y poco a poco nos fuimos acostumbrando al lenguaje de luces que se aplica en los trayectos nocturnos. La mayoria de la gente pica las luces indiscriminadamente y pone los indicadores según su propio criterio, suponemos que para marcar su posición, aunque no descartamos la existencia de algún lenguaje parecido al morse, con estructuras gramaticales luminosas bastante complejas. Sobre las diez y media llegamos a Nouackchott, donde nos esperaba un médico amigo de un amigo que nos acogió en su casa y nos invitó a cenar (hamdoulilah). Depués de una jornada agotadora caímos rendidos sobre los colchones, pero contentos de haber superado dos averías en tiempo récord y haber alcanzado nuestra meta.

Por la mañana temprano nos despertamos y preparamos el coche. Todavía asustados por las primeras averías del Feroza vimos que todo estaba bien y nos lanzamos de nuevo a la carretera. El objetivo del día era nada menos que recorrer poco menos de 1000 km hasta Dahkla, con frontera mauritano-marroquí incluida. El primer incidente no tardó en llegar: en uno de los inumerables controles policiales-militares el cuentakilómetros dejó de funcionar. Otro aviso de que el Ferozihna estaba empezando a notar la caña que le habíamos dado durante el viaje. Al menos el tiempo acompañó durante todo el trayecto y el calor no hizo estragos, a pesar del fuerte viento del este que sopló durante toda la jornada. Siempre quedará en nuestra memoria la alfombra móvil de arena que atravesaba la carretera a nuestro paso, que por cierto, sacó brillo a las sucias llantas del coche.

Sobre las tres y media por fin alcanzamos la frontera. En uno de los largos ratos de espera Tony realizó un descumbrimiento aterrador: el amortiguador trasero izquierdo estaba completamente destrozado. No nos estamos refiriendo a que hubiera cedido por el uso, sino que literalmente estaba partido en dos, algo que nos dejó atónitos y bastante desmoralizados. Otra de las anécdotas “graciosas” del día fue perder la pista en la “tierra de nadie”, una carretera de tierra de 2.5 kilómetros en bastante mal estado que atraviesa una zona minada. Sin comentarios. Una hora y media después habíamos realizado los pertinentes trámites y pudimos seguir camino a Dahkla. Los últimos kilómetros del trayecto se hicieron agotadores. Otro día más superamos las doce horas de conducción. En apenas 24 horas habíamos pisado nada menos que tres países.

Llegamos a Dahkla a las once de la noche y nos dirigimos hacia el camping donde nos habíamos alojado hacía poco menos de dos meses, pero para nuestra desgracia las maravillosas jaimas que habíamos usado aquella vez estaban desmontadas. Al final optamos por montar nuestra propia caseta, preparar una cena rápida y desplomarnos sobre nuestras esterillas.

Nuestro querido compañero de viaje (compañera para Pablo) no deja de toser. Después de las fisuras en el radiador, la fundida del cojinete en la bomba de la dirección, la pérdida del cuentakilómetros y la ruptura del amortiguador, descubrimos con horror que el coche sigue perdiendo líquido refrigerante. Estamos bastante preocupados con la viciada dinámica que está empezando a coger (aunque seguimos confiando en el Feroza y sabemos que nuestro destino es llegar a casa con él en marcha). Ya sólo quedan unos 700 kilómetros hasta Tarfaya, por lo que hemos decidido seguir el camino muy atentos al radiador. La única buena noticia es que en una de las revisiones hemos arreglado el cuentakilómetros.

Como compensación a tanto sufrimiento, hoy nos hemos dado un baño dentro de la península de Dakhla, concretamente en la calita habitada por nuestro amigo Ahmed, quien por supuesto nos obsequió nada más llegar con un dulcísimo té saharaui y nos invitó (obligó) a comer al día siguiente con él. Por la noche, para completar la jornada, disfrutamos de un magnífico tajin marroquí que habíamos encargado con antelación en un restaurante tradicional que ya conocíamos de nuestra anterior estancia aquí.

Acaba de llegar el mecánico…

El radiador está soldado. Lo ponemos y salimos. Con suerte llegaremos de día a Nouakchott.

Besos.

El principio de la cuenta atrás

Mañana temprano esperamos partir hacia Mauritania. Saldremos de Saint Louis rumbo a la presa de Diama, paso fronterizo que esperamos sea más sencillo que nuestro “amado” Rosso. Nos han hablado bastante bien de esta frontera. La ventaja (además de no ser Rosso) es que se cruza el río Senegal por la propia presa sin necesidad de usar un transbordador, por lo que los trámites (y en teoría los pagos) se simplifican. La desventaja es que una vez sobrepasada la frontera tendremos que avanzar 100 kilómetros por una pista de tierra hasta llegar al Rosso mauritano. Desde ahí comenzaremos ya a recorrer camino andado, unas tres horas en carretera de asfalto (en condiciones bastante aceptables) hasta Nouakchott. El resto es “subir” lo que ya “bajamos” hace casi dos meses, cuando aún no sabiamos lo que nos íbamos a encontrar…

Una vez hayamos salido de Saint Louis las posibilidades de actualizar este blog se reducirán considerablemente y con suerte podremos publicar algo desde algún cibercafé. También existe la posibilidad de que no podamos escribir más hasta la firma final, cuando hayamos pisado suelo canario. Por lo tanto queremos aprovechar para agradecer a todos una vez más sus palabras y comentarios, que nos han brindado mucho ánimo y apoyo.

Ya falta poco para llegar a casa y aún nos queda todo un desierto que cruzar. Esperamos de corazón que este blog haya servido para compartir algunas de las experiencias y también para alentar a algunos de sus lectores a que hagan la maleta y vengan a visitar esta zona tan acogedora y fascinante del mundo, como las gentes que habitan en ella.

De parte de los tres, muchísimas gracias por habernos acompañado durante el viaje.

Fotos sueltas

Siete reflexiones africanas

Escucha más a menudo
a las cosas que a los seres
La voz del fuego se oye,
oye la voz del agua.
Escucha en el viento
a la maleza que solloza.
Es el aliento de los antepasados

(Birago Diop)

La marcha del hombre puede efectuarse únicamente gracias a la “contradicción de sus pies,
puesto que todos los contrarios son complementarios.
Es la gran ley del dualismo.

(Tradición oral Fulah)

Las sombras andan, los animales andan sobre la tierra que anda a su vez,
¿Por qué no iba a andar yo?

(Tradición oral Fulah)

Si la rama quiere florecer, que honre a las raíces

(Pacere Titinga)

Si quieres salvar conocimientos y hacer que viajen a través del tiempo,
confíaselos a los niños.

(Anciano iniciado bambara)

El clavo sostiene a la herradura, la herradura sostiene al caballo, el caballo sostiene al hombre, el hombre sostiene al mundo.

(Tradición oral malinké)

Hay que recordar que el carácter invisile, impalpable, insensible de una cosa
no es prueba absoluta de su inexistencia.

(Amadou Hampaté Ba)

Gastronomía (II)

- Comida:

- harina de mijo: base de la alimentación en gran parte de Senegal y Malí [Origen: Colibantan (Koussanar, Senegal)]

- mono (no es lo que parece): desayuno caliente compuesto por bolas de mijo amasado, con agua, harina de mijo (originalidad ante todo) y un poquito de yoghourt con azúcar. Está delicioso, pero Pablo no lo traga bien [Origen: Colibantan (Koussanar, Senegal)]

- miel pura y dura (con trozos de abeja y cera incluídas): se coge con los dedos y se mastica. Si queda mucha cera en la boca, se escupe una vez sacado todo el dulzor. Auténtico manjar que algunos deseábamos probar desde la infancia. [Origen: pueblo cercano a Colibantan (Koussanar, Senegal)]

- Yassa Poisson (arroz con cebolla y pescado ligeramente picante): Las cebollas senegalesas y malienses son magníficas [Origen: Colibantan (Koussanar, Senegal)]

- Albóndigas de pescado seco y/o ahumado (con espinas), harina de mijo y salsa de pescado. Plato de bienvenida la primera noche en el pueblo de Ibrahima [Origen: Colibantan (Koussanar, Senegal)]

- Agua:

- Agua fría: casi nunca la bebemos, la compramos así para beberla cuando se ha convertido en templada o caliente.
- Agua templada: la más habitual durante el viaje. Toda una delicia refrescante en comparación con la caliente.
- Agua caliente: bastante habitual durante el viaje. Estupenda para remojarse por la noche. Dura de beber, pero sacia la sed.
- Agua muy caliente: consumida en varias ocasiones en casos extremos. Muy desagradable, apenas sacia la sed. Sirve para preparar té sin tetera.
- Agua turbia: de pozos de dudosa procedencia. Sabor terroso bastante agradable (todo hay que decirlo), sobre todo cuando está fresca. Consumida en pocas ocasiones en sorbos pequeños. Peligrosa…
- Agua en bolsas de plástico: consumida en una ocasión por falta de alternativas. Fresca y con sabor al contenido que había anteriormente en la bolsa o en el recipiente anterior del líquido transparente (helado, refresco o algo parecido). Peligrosa.
- Agua con hielo (de agua de bolsas de plástico): Consumida habitualmente en Tambacounda y Colibantan para no beber agua caliente. Refrescante aunque puede contener trozos de materia de procedencia desconocida.
- Agua con alas de mosca y hormigas: Consumida en una ocasión a falta de alternativas. El agua era nuestra y los bichos entraron en algún momento desde que la servimos en el termo. Soportable hasta el fondillo, que fue desechado.

Mapa de la ruta Bamako-Saint Louis

A partir de la “evacuación” de Yeray decidimos volver a Saint Louis sin mucha demora tomando la ruta del sur en Malí y la del centro en Senegal. En Matam nos indicaron que la carretera del norte, la que discurre paralela al río Senegal (frontera natural con Mauritania) era más rápida. La travesía ya la conocen, pero ahora les adjuntamos un mapa con la ruta definida. Tardamos cuatro días en alcanzar la desembocadura del río Senegal, cuyo curso seguimos desde la presa de Manantali.

Hoy el cuentakilómetros del Feroza marca 6500km, desde que lo pusimos a cero el día que llegamos a Tarfaya (29 de febrero).

Parte Médico (II)

Tony: Sin novedades. Pronóstico: Sobrevivirá.

Pablo: Estreñimiento ya superado. Sospechas de que tanto arroz no puede ser bueno. El paciente ha mejorado a base de sopas con fideos y pasta. También se pegó un tortazo tonto en Bamako y tiene una pequeña costra en la canilla izquierda debidamente desinfectada. No es importante pero jode. Pronóstico: Sobrevivirá.

Yeray: Infección bacteriana en el sistema digestivo. Fuertes diarreas, mareos y vómitos. Fiebre leve con puntas temporales. La temperatura corporal llegó cerca de los 39 grados. La interna no sabemos bien qué es. Hubo sospechas de malaria (que al final han sido descartadas), por lo que el paciente fue hospitalizado y tras evaluar la situación ha sido evacuado para garantizar su seguridad. Pronóstico: Sobrevivirá.

Despedida temporal

Mañana temprano (en realidad hoy, que ya es de madrugada) partimos hacia el interior de Senegal en dirección a Malí. No creo que podamos disponer de conexión a Internet tan fácilmente como hasta ahora, pero intentaremos mantener el contacto lo más a menudo posible. Por lo tanto, no nos queda otra que despedirnos temporalmente de ustedes. Un abrazo fuerte y muchos besos. Gracias por los mensajes de ánimo y esperamos poder contarles nuevas historias pronto.

Agradecimientos

Ya vamos casi por el ecuador de nuestro viaje. La verdad es que los paisajes y la ruta están siendo grandes protagonistas de la travesía, pero sin duda lo que más nos está llegando es el trato con la gente. Por eso creemos que es importante que sepan quienes nos han servido de apoyo en este primer mes.

Para empezar tenemos que agradecer profundamente a Andrés y a Raquel su indispensable ayuda en Noaudibou. Nos dieron cobijo y alegría, así como muchos buenos momentos que marcaron una preciosa entrada en Mauritania. De hecho nos trataron tan bien que tardamos un poco más de lo previsto en salir, pero claro, con gente así no dan ganas de irse. También a Mamito por su simpatía y sabiduría en la vida, que no dudó en compartir con nosotros, y por supuesto a su hermano Sejk, nos sirvió de intérprete en algunas entrevistas en hassani (variante del árabe que se habla en esta zona del mundo).

En Saint Louis queremos agradecer profundamente la ayuda de Sandra, de Médicos del Mundo, por su enorme generosidad y simpatía. La verdad es que se volcó con nosotros desde el primer momento, y nos dió muchos contactos y sobretodo mucho cariño. También a David y Mónica, cooperantes en proyectos de protección medioambiental que se portaron genial con nosotros. Siempre les agradeceremos su apoyo y la cena con la que nos despidieron. A Enrique y Gabriel tenemos que agradecerles que nos invitaran a dar una vuelta en un pequeño cayuco alrededor de la isla de Saint Louis, donde lo más impresionante fue poder pasar a escasos metros del barrio de los pescadores en pleno desembarco. Es gracioso porque les hemos podido ver tanto en el camino a Dakar como de nuevo en la ciudad, ya que estuvieron en el concierto de jazz del Centro Cultural Francés y en el de Cheick Lo, y eso que no habíamos quedado.

No podemos olvidarnos tampoco del grupo de Sierra Leona. Sobretodo de Oscar, chicharrero de la Cruz Roja, cuya simpatía desbordante nos permitió conocernos en la Langue de Barbarie. Nos quedamos con ganas de hacerle una entrevista, pero al final no pudo ser. Quien sí participó fue Rosa, una cooperante de Médicos del Mundo también en Sierra Leona. Compartió con nosotros su experiencia y nos animó a visitar tan delicado país. Con ellos también pudimos disfrutar juntos del concierto de Lo, y bailar hasta la madrugada.

Gracias también a Moctar y a Madelaine, por su ayuda y buena predisposición. Están haciendo que nuestros días en Dakar sean un remanso de paz y descanso, aunque ya mañana toca ponerse de nuevo las pilas y a grabar como locos.

Gastronomía y parte médico

Gastronomía:

Llevamos casi un mes de viaje y hemos tenido tiempo de sobra para conocer la gastronomía de las zonas por donde pasamos. En el Sáhara Occidental tiramos mucho de cocinilla. Apenas unos bocadillos de kefta (carne picada especiada) y alguna que otra cena en Dakhla. Ahh, y un Tajine bastante cutre a nuestra llegada a Dakhla.

En Mauritania pudimos probar la carne de camello, que si bien es sabrosa también es algo dura. La verdad es que en Mauritania no nos prodigamos mucho en probar las comidas locales. Cocinamos (jejeje, ese tiempo verbal está mal empleado, porque desde que comenzamos el viaje el título oficial de cocinillas lo tiene Yeray) en casa de Andrés y Raquel y la única noche que pasamos en Nouakchott fuimos a un restaurante libanés. También hemos tenido la oportunidad de aprender a preparar el té mauritano, gracias a Mamito, que nos explicó como hay que lavarlo primero y poner el agua a hervir con el té ya en la tetera y dejándolo en ebullición unos minutos. Se bebe en vasos pequeños, puesto que es una bebida tan habitual que si las cantidades fueran mayores acabarían de los nervios. Su color es bastante más oscuro que en Marruecos y se enjuaga el vaso para retirar los restos de té cada vez que se vuelve a servir (tres veces por norma). También hemos probado el jujubu, el fruto seco de una planta del desierto cuyo sabor resulta bastante particular. Se saborea lentamente, puesto que su pipa compone prácticamente todo el fruto seco.

En Senegal ya ha sido otra cosa. Aquí se come sobretodo arroz. Hemos comido mucho Thiep bou diene (literalmente “arroz con pescado” en lengua wolof), que se cocina con verduras y muchas especias. Otro clásico es el Yassa Poulet o Yassa Viande (arroz con pollo o carne con una salsa picante de cebolla y especias). También hemos comido el Maffé Poulet o Viande, un arroz con pollo o carne acompañado con una salsa de maní bastante pesada de digerir, aunque muy sabrosa. Otro plato que hemos probado es el Thiep bou yapp (arroz con carne), pero es mucho menos habitual, y el sitio donde lo degustamos (hoy mismo, por cierto) dejaba mucho que desear.

Una bebida local que hemos probado en Senegal es el Bissap, una infusión fría de flores muy dulce. Y por supuesto la famosa Attaya (Té en wolof), que por estas latitudes se prepara hirviendo muchísimo el té y añadiendo una barbaridad de azúcar. Si el té mauritano es bastante más oscuro que el marroquí, la Attaya es ya una bebida de color negro. Hoy Madelaine ha traido Bouye, el fruto del baobab seco y troceado. Dejándolo enbouye remojo durante un rato en la nevera, el agua se torna algo espesa y ácida y con un poco de azúcar está muy bueno. Además es beneficioso para el estómago, según nos ha dicho Moctar, cosa que nos viene muy bien, como entenderán a continuación.

Parte médico:

- Tony: 1 cagalera moderada (más bien problemas de sobreingestión que otra cosa) y un leve corte debidamente desinfectado. Pronóstico: Sobrevivirá.

- Yeray: 2 cagaleras, la primera de grado intenso. El paciente estuvo un día en reposo. Pronóstico reservado. Se está cuidando para no estar siempre con las mismas, aunque ya está recuperado del todo: Sobrevivirá.

- Pablo: ileso. Pronóstico: Sobrevivirá.

Alhamdoulilah (gracias a dios), pero más a ustedes

dsc_5752.jpgQueremos agradecerles los comentarios de ánimo y apoyo que tanto nos ayudan y hacen recordar a nuestras familias y amigos. En resumen, nos ayudan a sobrellevar mejor los malos momentos que son muy pocos y nos permiten compartir vuestras impresiones. Anímense y no se corten en escribir comentarios, que alegran mucho nuestro viaje.

fotos

img_4791.jpgBueno, después de tanto tiempo sin poner ninguna foto, aquí va la primera. La acabamos de sacar ahora mismo en Saint Louis para la ocasión. Es la Única que teníamos disponible, pero pronto pondremos más.

aviso

Lamentamos no poder estar actualizando el blog como quisiéramos, pero la falta de tiempo y de conexión nos impiden hacerlo. Estamos todavía en Saint Louis, pero mañana salimos hacia Dakar. Hemos tenido mucho trabajo y muchas oportunidades para hacer entrevistas que no hemos querido desaprovechar. La gente aquí nos trata muy bien. Todos estamos sanos y no hemos tenido problemas dignos de mención. Esperamos que ustedes estén todos bien y a ver si podemos seguir narrando el viaje.

Un abrazo muy grande de parte de los tres.

disculpen la tardanza

Perdonen por el problema de los comentarios. A partir de ahora se publican sin necesidad de confirmación por nuestra parte. Perdonen tambien la ausencia de tildes y los símbolos raros que aparecen en su lugar, cosas del copia y pega en teclado francés. En breve les daremos nuevas noticias. No hemos tenido tiempo para conectarnos. Ahora les escribimos desde la sede de Médicos del Mundo en Saint Louis, Senegal. Llevamos aquí cinco días ya y todo nos va muy bien.

Pronto tendrán nuevas historias. Besos y abrazos

Bienvenidos al cuaderno de viaje de Tony, Yeray y Pablo

Este blog pretende ser una ventana abierta para que todos nuestros familiares y amigos tengan noticias de nuestra travesía por África occidental. No sabemos si podremos actualizar el blog a menudo, por lo que no deben preocuparse en absoluto si ven que no se producen noticias nuevas. De todas formas estaremos bien, no se preocupen.

Hoy es lunes 25 de febrero de 2008, y ya solo quedan dos días para salir. Queremos visitar Marruecos, Mauritania, Senegal, Malí y Gambia. Esas son nuestras ilusiones… a ver hasta dónde podemos llegar. Nos vamos apretaditos en un Feroza pequeño pero resultón.

Un fuerte abrazo a todos.